A veces consuela pensar que tienes amigos especiales, esos que han estado “siempre” ahí, esos a los que siempre podrás recurrir en un mal momento…
Pero otras… otras veces te sientes estúpido por seguir pensando en esa amistad, por no dejarla ya atrás. Es cuando te encuentras con más decepciones que sorpresas, cuando hace ya tiempo que no sientes que puedas desahogarte con ellos, esos en que ves que no es solo la distancia física que os separa. Ya no te apetece coger el teléfono porque, ¿por dónde empezar? Es ya demasiado lo que no saben de ti, parece que ya habéis cambiado mucho y no os conocéis. ¿Cómo saber que ha llegado la hora de dejar fluir?
Pero otras… otras veces te sientes estúpido por seguir pensando en esa amistad, por no dejarla ya atrás. Es cuando te encuentras con más decepciones que sorpresas, cuando hace ya tiempo que no sientes que puedas desahogarte con ellos, esos en que ves que no es solo la distancia física que os separa. Ya no te apetece coger el teléfono porque, ¿por dónde empezar? Es ya demasiado lo que no saben de ti, parece que ya habéis cambiado mucho y no os conocéis. ¿Cómo saber que ha llegado la hora de dejar fluir?

2 Comments:
Por mucho que digan, la amistad es algo que no se puede cuidar artificialmente. O sale de dentro o es una parodia grotesca, así que simplemente hay que ser lúcido, saber contemplar los acontecimientos y dejar que muera o renazca por sí sola.
Y más vale solo que falsamente acompañado, porque entonces estás solo y engañado. Es el ripio del día, patrocinado por Fran Perea.
Qué razón tienes. Una amistad que vive de las "historias de la mili", ¿sigue siendo amistad o tan solo recuerdos? ¿te engañas a ti mismo al pensar que siempre tendrás un pañuelo para sonarte o más vale enfrentarte a la realidad?... las respuestas para mí son obvias.
Gracias por el patrocinio, Fran.
Publicar un comentario
<< Home