Sonrisas Estudiadas
Hacerse la tonta es una de las mejores armas de las mujeres, como todo el mundo sabe. Seguro que has visto mil veces la típica chica que consigue siempre lo que quiere aprovechando las babas con algún resto de hombre que le rodea y, aún así, ninguno de ellos es capaz de llevársela a la cama. Ella es taaan amable con todos, taaan inocente… pero debajo de esa aparente naturalidad es fiel calculadora y prevé hasta dónde pueden llegar sus coqueteos, punto exacto en el que el hombre cedería ante cualquier capricho y ella aún no parecería mezquina al plantarle con un “no” en las narices. Un modo terriblemente frío de actuar, por supuesto, pero que da sus frutos. Es invitada a copas (y a fines de semana en el chalet de la sierra), llevada en coche a su casa sana y salva, le dejan apuntes y le pasan exámenes, y ellos se contentan con un “ay qué rico eres” y un pellizco en la mejilla. Podría decirse que es una arpía, pero, ¿acaso alguien con semejante don dejaría de usarlo por romper algún corazón que otro? Siempre se ahorra el trabajo duro y puede dedicarse a gastar su tiempo en tratar de pescar otro pez no tan pardillo y que requiera más esfuerzo. En realidad poco se puede hacer ante este tipo de espécimen. Abrir bien los ojos supongo, observar si eres el único a quien le dedica esa maravillosa sonrisa y ese guiño cómplice y, si sospechas, piensa mal y acertarás. Otra cuestión es que le encuentres cierto gusto masoca en ser utilizado…
(Pensaba en este asunto estudiando la desesperación de un pobre pez un viernes noche)
(Pensaba en este asunto estudiando la desesperación de un pobre pez un viernes noche)

4 Comments:
Qué dtestable imagen, tan esteoripada.
:)
Por eso nunca me gustó la premeditación.
detestable, quise decir.
Lo que pasa es que esos "restos de hombres" (gran definición) tienen que considerar que estás buena para que sirvan las sonrisitas y las tonterías. De otra manera no funciona esa gran arma, así es la vida.
Me ha gustado mucho el artículo, deberías hacer una segunda parte sobre los hombres que manipulan y dicen "te amo etcétera" y juegan como les da la gana con las mujeres. Lo de aprovecharse de las carencias y necesidades del otro para obtener un beneficio propio no tiene nada que ver con el sexo ni con ná.
Algunas incluso se quejan de irles mal en el amor... debe ser una trampa. Da miedo leer una descripción tan buena de cualquier Gilda de hoy en día y de siempre: esas mujeres que hacen perder la cabeza a diez hombres a la vez y que sin embargo acaban viviendo solas el resto de sus vidas. Quizá porque son demasiado listas.
Estoy de acuerdo con don mendo: estaría bien una segunda parte.
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