Sustituir un Por qué por un Por qué no
Pues ahí estaba yo, en casa de un desconocido en la que aparecí por una serie de casualidades que empezaron en un tren. La verdad es que ultimamente mis historias surrealistas comienzan en un tren…
Me subo como puedo en uno en el que respirar se podría incluir en la sección de “trabajos forzosos”. La gente se encuentra colocada como las piezas de un tetris, así que no me queda otra que quedarme de pie, ahí, apretujada contra uno que no se habría lavado en una semana y una vieja chocha con la mala leche de su bastón. Un niño llora tooodo el trayecto. Al principio sonríen a la madre “no se preocupe, es normal… “. Al rato a todos se nos puede descifrar fácilmente en la cara la frase “si no lo tiras tú por la ventana, lo tiro yo”. Cuando por fin me puedo sentar me encuentro a uno enfrente dormido con los ojos abiertos, por poco me cuesta un infarto el tipo con esos ojos blancos mirándome (¿mirándome?). En el próximo tren me puedo sentar, pero en el suelo, entre vagón y vagón. Una chica se tumba a mi lado para tomar el sol que entra por la ventana, un par de chicos más leen y dibujan y dos militares miran tiesos al frente e incluso se colorean cuando les miro. Me pregunto qué historias tendrán éstos, ¿se parecerán a las de la puta mili? Me mareo y dejo el libro, qué aburrimiento. Pero... el truco de ofrecer chucherías no falla! Al final terminamos hablando todos y echando unas risas.
Pues, como iba diciendo, que acabo por los cerros… Esta historia en concreto acabó en Suiza, bebiendo café en una cocina de dos metros de alto con vistas al verde de unas colinas interminables y una vaca asomándose por la ventana (mira qué educadas son las vacas suizas, saludando). Vamos, una típica postal de campo pero conmigo dentro. Así que no conocí la parte turística de una ciudad que visité por primera vez, sino que formé parte de su vida cotidiana.
Enseñé español a un grupo de chicos y chicas de entre 13 y 16 años, los vestí de gitanas y toreros e hicimos fotos con la simpática vaca de antes, ayudé a hacer una paella en la puerta de un instituto, volví a jugar al fútbol (que control!), tomé asiento entre una reunión de profesores, seduje a unos seminaristas y levanté copas de vino entre partidas de cuatro en raya hasta acabar riéndome a carcajadas con el que era un desconocido dos días antes (todo esto más con gestos que otra cosa…)
Resultado: ¡una semana diferente! Me ofrecieron alojamiento, comida, guia y risas por unas míseras clases de español en las que sólo se preocupaban por aprender a decir “Hola, eres muy guapo, ¿me das tu número de teléfono? ¿cuándo quedamos? Lunes, martes, miércoles…” (¿es que yo a su edad pensaba sólo en eso?? bueno, sí…).
Pero a ver, ¿no nos enseñan que no hay gente que hace cosas por los demás sin recibir a cambio? ¡Cómo que de pronto me trastocan de esta manera! Si es que no hay consideración…
Pues, como iba diciendo, que acabo por los cerros… Esta historia en concreto acabó en Suiza, bebiendo café en una cocina de dos metros de alto con vistas al verde de unas colinas interminables y una vaca asomándose por la ventana (mira qué educadas son las vacas suizas, saludando). Vamos, una típica postal de campo pero conmigo dentro. Así que no conocí la parte turística de una ciudad que visité por primera vez, sino que formé parte de su vida cotidiana.
Enseñé español a un grupo de chicos y chicas de entre 13 y 16 años, los vestí de gitanas y toreros e hicimos fotos con la simpática vaca de antes, ayudé a hacer una paella en la puerta de un instituto, volví a jugar al fútbol (que control!), tomé asiento entre una reunión de profesores, seduje a unos seminaristas y levanté copas de vino entre partidas de cuatro en raya hasta acabar riéndome a carcajadas con el que era un desconocido dos días antes (todo esto más con gestos que otra cosa…)
Resultado: ¡una semana diferente! Me ofrecieron alojamiento, comida, guia y risas por unas míseras clases de español en las que sólo se preocupaban por aprender a decir “Hola, eres muy guapo, ¿me das tu número de teléfono? ¿cuándo quedamos? Lunes, martes, miércoles…” (¿es que yo a su edad pensaba sólo en eso?? bueno, sí…).
Pero a ver, ¿no nos enseñan que no hay gente que hace cosas por los demás sin recibir a cambio? ¡Cómo que de pronto me trastocan de esta manera! Si es que no hay consideración…
En realidad no se si fue imprudente o no, peeero… si empiezo a tener una teoría en mi cabeza, ¿no hace falta que la práctica acompañe? No vamos a dejar que cojee una por falta de la otra…
Tan cerca de los Alpes, me sentía totalmente Heidi ...
mi amiga Sofía (como decía mi bisabuela "es que es tan elegante como la reina de España")
Hasta los ciervos tienen casas en Suiza! A ver si nos vamos quejando más...
típica foto cuando vemos algo familiar

"Paella valenciana a 10 francos"
Y de regreso a Alemania, bienvenida colorida! :)

13 Comments:
muy buena estrategia!! sustituir un por qué, por un por qué no.. lleva ya escrito un paso hacia delante, deja abierta la posibilidad de que ocurra, de que algo suceda. Es una pequeña victoria al temor de tu post anterior. Y evidentemente funcionó ;).
un abrazo.
¡Hey! Como te lo pasas. Creo que por lo que se ve el viaje compensó las apreturas del tren. Pero... eso forma parte de la aventura.
Un Beso
Edu
Hola que tal?, interesante el blog, pasaré a visitar!, nos leemos, saludos,
JD
He estado escuchando el tema de "El cartero de Neruda", que me la acaban de pasar, mientras leía tu aventura. Le iba muy bien, me pareció.
Colorido, frescura, buen humor... y además toda una lección de vida. Sentí un poco de envidia, la verdad... ¡hay que ser sincero!
¡Un saludo muy grande!
Jajaja, lo de la vaca es un punto. Que poco cuesta enseñarle a esa gente cuatro palabrejas en el idioma de cervantes pa chapurrear en verano cuando nos visiten, y recibir tanto a cambia. Envidia
gracias fer! tú sí que me entiendes! jeje un fuerte abrazo
claro terminus, por eso también las incluyo, los malos ratos compensan los buenos y además añaden más momentos a la historia! Y lo que me rio ahora al recordarlo! Besos
estooo... Buenas dinobat, pues aquí estamos, preguntándome si efectivamente habrás leido algo o pretendes que te lea yo a tí... (eso de interesante es muy relativo) de todos modos, gracias por la visita, creo
Hola minino! todavía recuerdo cuando vi la película hará taytantos años... me grabarás el tema? Gracias por la envidia jaja
un ronroneo sonoro, que aprendí de tí
Si, era la vaca más salá de Suiza alter ego. Y no te digo yo que costara poco enseñarles español, ya eran cortos estos niños... eso sí, "de puta madre" y "ese culooo!" lo decían de escándalo. Saludos sr. filósofo!
Me ha gustado mucho la historia. La verdad es que sí, es una aventura diferente... De esas que se recuerdan mucho tiempo, estoy segura :)
Un beso
Si fuera igual de valiente que tú, mañana o pasado estaría montado en un avión. Pero ya sabes como es Johnny; un paleto hasta el mismo final.
Aún así, has sabido transmitirme (y constancia hay de que a más gente también) una gran idea, un sueño lúcido: dejar que el agua fluya.
Gracias, y besos.
Gracias ma´heona´e :) Seguro que la recordaré por mucho tiempo, y espero seguir recopilando historias! Ahora cotillearé tus aventuras...
Besos!
señor paleto, no es cuestión de valentía, sino de dejarte llevar por la intuición, por la ilusión del primer momento. Y tomada la decisión, no echarse atrás.
Muchas gracias, no se si pretendía transmitir algo, sólo exteriorizar lo que significó esa experiencia para mí, pero me alegro si te sirve para coger un autobús al menos :P
Un abrazo
Ostras! el otro dia, justo antes de ayer, comiendo en un turco con un amigo hablábamos de si habría por ahí restaurantes de cocina española... que ilusión ver uno!... y que feo es, no?
Me uno al comentario del Sr. Chow, valiente envidia, pedazo de experiencia...
Un besazo malagueña :)
jaja pues si que era feillo mayka, pero por dentro ganaba, entré a echar un vistazo...
Pues mira, a veces no me sale mal la espontaneidad. Sólo a veces...
Un abrazo boquerona :)
La verdad es que esta rodaja de melon tiene una pinta estupenda.
Un viajero saludo ilusionado.
Pd: Por cierto la conscupiscencia venía dada por el plural de esta rica fruta.
mmm si! fue un placer disfrutarla y la digestión se me hizo de lo más llevadera, dejándome ese sabor muchos días después...
Un saludo melonero :P
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