Que Llueva, Que Llueva...
Antes me encantaban los días lluviosos. Mirar por la ventana cómo se estampan las gotas en el cristal y yo, resguardada y calentita. Una buena excusa para quedarme la tarde en casa y disfrutar de mí misma o de una compañía especial. Pero ahora… ahora es tan común que ya sólo resulta un puto día lluvioso más. Ahora lo que deseo es que salga el sol, sentarme en el parque, cerrar los ojos y disfrutar de la increible sensación de bañarte en su “energía positiva”. Me imagino un grupo de niños maquiavélicos cantando en versión alemana.
Está claro, siempre queremos lo que no podemos tener…

2 Comments:
Tuve una vez un profesor muy ocioso y muy contemplativo, que decía que la forma de ser de las personas está muy relacionada con el clima. También decía que los humanos siempre deseamos aquello que sabemos que no nos van a dar o que no podemos conseguir. Ya estaba de acuerdo con él, y ahora lo estoy contigo. Pues eso mismo: qué bonito es en este clima achicharrante un día como hoy.
A uno le encanta la lluvia hasta que una tormenta le pilla sin paraguas ni transporte a dos kilómetros de casa, la comida hasta la primera indigestión, y el sexo sin amor hasta el primer equívoco.
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