25 mar 2006

Continuando Con El Tema Propuesto De Don Mendo...

"Cada vez quedan menos románticos"

Yo creo que lo que hay es eso, demasiado miedo al ridículo. Demasiado empecinarse uno en no ser menos que nadie, en no rebajarse nunca, porque tenemos tan poca autoestima que hay que andar reafirmándola a cada momento a base de un "¿yo? ¿cometer una locura por amor? Ja! que la cometan por mí". Simplemente miedo a no ser correspondido y hundirnos, y a que los demás nos vean en ese estado deplorable. El uno por el otro y el otro por el uno, nadie se libera y se deja llevar.
De todas maneras supongo que, al planteárnoslo alguna vez, dejamos entrever que nos importa, y si nos importa, por algo será. Y es que todavía nos queda la imaginación (porque a veces ya ni esperanza) de abrir el buzón (físico, sí, ese al que solo llegan cartas del banco y propaganda) y encontrar manchas, ya que no estamos acostumbrados a descifrar letras a boli que no provengan de nuestros apuntes; o llegar a casa y encontrarte con una cena para dos… quemada, pero intento de cena al fin y al cabo; o sorprender a alguien en un comienzo de baile o de algo que se le pueda parecer porque acabáis de quedar para ir al cine; o encontrarte a la persona con la que has estado hablando una hora por teléfono en la puerta de tu casa después de haber cruzado la ciudad tan solo para plantarte un beso; o descubrir un retrato tuyo en una libreta de clase; o soñar con una persona, encontrarla a tu lado al abrir los ojos y no aguantarte las ganas de despertarlo a besos… Detalles, jóvenes amigos (léase personas entre “x” e “y”: resolver incógnita), tiempo (y no dinero) perdido en dedicarlo exclusivamente a una persona e imaginar su reacción…
En fin, esto se va pareciendo a un email en cadena… si, estoy sensible y me gustan las flores, ¿algún problema? Mañana puede que vuelva a ser yo, aunque echaré de menos esta faceta que florece (nunca mejor dicho) de vez en cuando y que nos devuelve a los 12 años a mi pavo y a mí…

1 Comments:

Blogger Don Mendo said...

Pues sí, ejemplos del romanticismo barato, descolorido y cotidiano, que es el único que existe.

Ya está bien de que nos venda la moto el Corte Inglés, Corín Tellado, Meg Ryan y compañía.

sáb mar 25, 04:12:00 p. m.  

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