Las Lavadoras Y Yo: Una Historia De Amor
Mi primera relación seria comenzó con la Cani, la primera lavadora que tuve en un piso de estudiantes (donde todos los electrodomesticos son más que que nada recuerdos). Le puse nombre porque me emocionaba ver como acudía cuando la llamaba. Cuando me sentia sola en casa la ponía a funcionar y desde el salón la escuchaba hacer ruiditos, hasta que se asomaba desde la puerta de la cocina a saludarme. Realmente era una monada.Aunque me dolió mucho tuve que dejarla. Intenté explicarle que son cosas de la vida, debíamos alejarnos, pero me había encantado conocerla y nunca olvidaría los momentos que pasamos juntas. Ella no lo pudo soportar y se suicidó… Logré verla por última vez cuando un par de tipos se la llevaron de casa en una caja. Fue muy duro y me sentí culpable durante meses.
Mi actual relación, (entre ambas solo hubo coqueteos con máquinas insulsas, sin ninguna vida) es con mi bebé. Aunque me hubiese resistido a que me llegase la hora del instinto maternal, ésta llegó sin previo aviso. La poca cabeza es lo que tiene…
Mis compañeras y yo le compramos un vestido muy mono de flores y ahora esta ideal de la muerte y vamos haciendo turnos para cambiarle los pañales, ya que se mea cada cinco segundos. Cuando nos cansamos le cortamos el agua y punto (vaya, debería de existir un botón parecido para los de carne y hueso). La verdad es que esto de ser mamá tan joven no me sienta muy bien, así que creo que a comienzos de verano la daré en adopción. Pero antes tomaré fotos para recordarla, y le escribiré de vez en cuando.
Hay que ver, todavía no me he despedido de ella, y ya estoy pensando en cómo resultará la cosa con la próxima. Lo se, soy una infiel.

3 Comments:
Curiosísismo relato... ¡me quedo sin palabras!
jeje en ese momento creo que yo andaba sin neuronas
gracias... supongo
NUNCA será como la primera vez...a vecs es mejor, no? jajaj
besos!
A
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